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Corrosión Galvánica y DROPS

Por el Capítulo DROPS Asia · Actualizado el

Corrosión galvánica: el riesgo pasado por alto de los objetos caídos en la industria

La corrosión galvánica, que suele tratarse en el ámbito de la ciencia de los materiales, tiene implicaciones directas y a veces pasadas por alto para la industria: el riesgo de caída de objetos. Cuando metales distintos, como el acero y el aluminio, entran en contacto en ambientes húmedos, el aluminio, por ser más reactivo, empieza a corroerse, mientras que el acero permanece prácticamente inalterado.

Imagine una máquina de acero con una placa de certificación de aluminio remachada. En un ambiente húmedo, el aluminio comienza a corroerse por su interacción con el acero. Esta corrosión no es solo un asunto superficial: afecta directamente la integridad estructural del equipo.

Debilitamiento de las uniones:

La corrosión en el punto donde la placa de aluminio se encuentra con el equipo de acero puede comprometer los remaches que sujetan la placa. Con el tiempo, esos remaches corroídos pierden resistencia y la fijación de la placa se vuelve menos segura.

El efecto acelerador del agua salada

En ambientes marinos o costeros, el agua salada puede acelerar de forma considerable la corrosión galvánica. Esa corrosión acelerada puede provocar un deterioro más rápido del equipo y elevar el riesgo de que las piezas se aflojen y caigan. Es fundamental seleccionar equipos diseñados para estas condiciones a fin de evitar ese tipo de peligros.

Vibración y movimiento

Los equipos están sometidos con frecuencia a movimiento por su propia operación, por el transporte o por fuerzas externas. Esas vibraciones someten a un esfuerzo aún mayor a unos remaches ya debilitados. Con cada vibración aumenta el riesgo de que los remaches cedan.

El peligro de caída de objetos

Si los remaches no resisten, la placa de certificación de aluminio puede desprenderse. No se trata solo de un trozo de metal que se suelta: es un peligro considerable para la seguridad. Según la altura de caída y el entorno, esa placa, con su peso y sus bordes, se convierte en un proyectil peligroso.

Potencial de daño

Una placa de aluminio que cae puede causar lesiones graves por su tamaño, su forma y su peso. Su estructura plana y rígida concentra el impacto, algo especialmente peligroso si golpea a un trabajador. En algunos casos, un objeto caído de este tipo puede provocar lesiones de gravedad e incluso fatalidades.

Selección de materiales y errores repetidos

Los metales elegidos para un equipo son determinantes para su durabilidad. Un error al combinar metales puede ser mucho más que un problema puntual. Si ese error se origina en la etapa de diseño o de compra, es probable que se repita en todo el equipo o la estructura, y amplifique el riesgo de que cada uno de esos componentes se convierta en un posible objeto caído.

Inspecciones periódicas para mitigar los riesgos

Las revisiones sistemáticas permiten detectar señales tempranas de corrosión, algo esencial para evitar que se desprendan partes del equipo. Después de una mejora o de un mantenimiento es imprescindible volver a inspeccionar, ya que los componentes nuevos o las modificaciones pueden introducir o agravar los riesgos de corrosión galvánica y aumentar la probabilidad de caída de objetos.

En conclusión, aunque la corrosión galvánica sea una cuestión de ciencia de los materiales, sus implicaciones para la seguridad en el lugar de trabajo, sobre todo en lo relativo a los objetos caídos, son profundas. La industria debe mantenerse alerta y entender que incluso una simple placa de certificación, si se desprende, puede representar un peligro considerable para la seguridad. La seguridad no consiste solo en evitar grandes fallas: también consiste en reconocer y mitigar los riesgos matizados que pueden derivar en consecuencias importantes.